Porqué
esa lucha
de
quien se rinde primero,
si
te ansió tanto,
el
pensar tenerte me hunde en
una
alegría que me pervierte los sentidos,
me
exaspera el alma,
te
veo pasar a veces tan distante
y
otras tantas insistente.
No
seas tan cruel,
déjame
conocerte
déjame
acariciar tu cuerpo,
besar
tus labios con una pasión licenciosa
como
jamás te han amado,
déjame
bajar acariciando tu
cuerpo,
tus
manos para ahogarme en ti,
déjame
bañarme en el sepia de tu mirada
en
lo profundo de tu sonrisa.
Si
supieras
que
es lo que siento
cada
vez que te veo
cada
vez que nuestras
miradas
se encuentran,
como
percibo esa atracción de dos cuerpos
que
ansían estar juntos devorándose
de
pasión.
No
seas tan cruel,
déjame
beber de tu sexo el elíxir de la vida,
déjame
sentir el abrasador calor
de
tu carne,
saborear
las mieles de tu cuerpo,
tan
solo déjame descubrir
cada
espacio de tu ser.
Déjame
demostrarte
que
te deseo a rabiar
que
me enloqueces,
déjame,
tan solo déjame,
y
tú también quedarás
exacerbado
de tus sentidos.
Y
no me podrás dejar.
Quiero
probar tu cuerpo
y
sentir tu alma, amarte
como
jamás te amarán,
porque
ya seré para ti
como
el aire mismo.
Por
qué ya no me podrás dejar
y
cada día que pase
me
amaras más.
No hay comentarios:
Publicar un comentario