Ten piedad de mi
no
me agredas
con
lo hostil y cruel de
tus
encantos negados.
No
remuevas viejas heridas,
que
con el cruel poco
entusiasmo
de tu cuerpo
abres
más.
Deja
acompasar
con
cadencia todo tu ser
muestra
candente a ese
sentimiento
que osadamente
finges
en cubrir.
Porqué conmigo así
tan
sombrío,
si
tu sientes lo que yo,
nuestro
encuentro
sería
explosivo y eterno.
Dame tu calor que tanto ansió.
Dame
tu boca pasional oferente.
Déjame
ver el verde de tu mirada
y
envolverme en el
con
amor lascivo de tu sexo.