Nueva
York 18 de abril de 1999
La mano urdiendo con el trabajo
diario,
pensando en ti,
todo se me hace un momento,
para encontrar la próxima vez de cruzar
tu mirada
y hundirme en ella, pensando en tu
amor,
mi trabajo diario,
siento tanta emoción el solo pensar
que te volveré a mirar,
te has convertido en ese dulce y
apasionado anhelo ,
en el cual solo piensan los
enamorados,
volverte a ver me llena de ilusión.
Has hecho despertar en mi emociones
ya olvidadas,
eres una confusión de sentimientos,
que tan sólo al mirarte me provocas,
tu nombre lo repito a diario,
mi ángel germánico,
pronto me tendré que ir
y ya no estarás junto a mi,
solo tu imagen limpia,
nítida luz de amor, que me irradias.
Tu recuerdo, tu imagen en mi corazón
calmará el cúmulo de
sentimientos
arremolinados que se vuelcan en
mi corazón, que hacen romper mi
equilibrio,
y a la vez me
resucitan entre las sombras del
olvido,
aquello tan maravilloso
de mi juventud lejana.
Solo el ver tu cuerpo tan hermoso,
tu cara de joven encanto rapaz,
me robas la tranquilidad al solo
contemplarte.
Te doy las gracias por esa mentira
tan humana,
tan bella que sólo tú me pudiste dar.
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