Entraste a mi vida
una mañana tibia de abril,
cuando los árboles floridos
en la vera del camino, contagian
con su sonrisa de colores toda
la alegría de vivir y de amar, abriendo
sus brazos a las ilusiones, ideales
para acunar amores de juventud.
Ven junto a mí, joven amante profesor,
déjame amarte con ese ardor que
consume mi mente y mi alma.
El bello amor enseñando, como provocar
en ti ese sentimiento, eres tan distante,
tan hermoso, amante profesor déjame
poseerte, sólo eso, saciar en ti esta hambre
loca de amor, de cien años de abstinencia.
Tan sólo quiero amarte,
desquíciame de amor, roba todo
seré tu amante aprendiz, fiel, ten mi
cuerpo, por que mi alma ya la tienes,
déjame besar tu cara, tu sonrisa que
enciende más mi lascivia, me hace vivir,
y proyecta tu dulce alma, ser humano
sensible, ámame
con toda la fuerza de
tu mirada.
No hay comentarios:
Publicar un comentario